Català Castellano

Nadie puede negar que el aumento de la esperanza de vida es uno de los logros de nuestra sociedad. Sin embargo, vivir más años puede significar convivir con diferentes estados de salud que requieran buscar la asistencia necesaria para las personas mayores. Incluso con buena salud, el paso de los años conlleva la disminución de las capacidades físicas como la visión, la movilidad, etc., que dificultan el día a día y que hacen necesario plantear alternativas a la situación de que la persona mayor siga viviendo sola en su vivienda.


Las residencias geriátricas son, en la mayoría de los casos, la mejor alternativa para que las personas que ya no pueden vivir solas reciban la asistencia que necesitan y pasen el final de la etapa de la vejez en un entorno seguro y agradable. Pero las residencias son muy caras, y esto hace que muchas familias tengan que buscar opciones para poder pagarlas.


Muchas veces la fuente para obtener estos recursos es la vivienda de la persona mayor. Actualmente hay varias fórmulas en el mercado que permiten obtener recursos a partir de la vivienda. Sin embargo, es importante conocer bien todas las alternativas y las implicaciones que tienen, ya que conllevan diferencias tan importantes como perder o mantener la propiedad de la vivienda.


Vender la vivienda para pagar la residencia


Es una de las opciones que nos vienen a la cabeza más fácilmente cuando la persona mayor tiene que ir a una residencia y, por tanto, el piso queda deshabitado. Es una manera relativamente fácil de obtener recursos, pero hay que tener en cuenta las implicaciones que conlleva:



  • Vender el piso significa perder esta parte del patrimonio familiar.

  • La necesidad de vender en un momento concreto puede conducir a no obtener el mejor precio (venta por debajo del valor potencial de la vivienda).

  • Vender un piso conlleva gastos (plusvalía, gastos de notaría, etc.).

  • El importe de la venta de la vivienda incrementa la renta disponible de la persona mayor, lo que puede limitar el acceso a prestaciones y ayudas públicas.

  • Hay que valorar muy bien cuánto dinero se necesita anualmente para pagar la residencia, ya que el dinero obtenido de la venta es limitado. En caso de estancias largas, el dinero de la venta podría no ser suficiente.


Renta vitalicia inmobiliaria


Consiste en ceder la nuda propiedad de la vivienda a cambio de una renta mensual vitalicia (hasta la muerte del beneficiario). En determinados casos, esta fórmula da la opción de que los beneficiarios puedan continuar viviendo en la vivienda en régimen de usufructo.


En estos casos, hay que tener en cuenta que:



  • Se pierde totalmente la propiedad de la vivienda, aunque se permita que la persona mayor la continúe ocupando. En el momento de la muerte del beneficiario, los herederos no tienen ningún derecho de uso ni de propiedad sobre la vivienda.

  • El compromiso de pago de la renta es hasta el momento de la muerte del beneficiario o beneficiarios. Si esta situación se produce antes del momento previsto, los pagos recibidos pueden haber quedado muy por debajo del valor de la vivienda.

  • La operación no se puede cancelar. Una vez firmado el contrato de renta vitalicia inmobiliaria no se puede recuperar la propiedad de la vivienda.


Esta fórmula puede ser interesante para personas mayores que no tengan herederos, o si los herederos están dispuestos a perder este patrimonio, ya que la propiedad es irrecuperable. La persona mayor puede seguir viviendo en el piso y recibe unos ingresos adicionales para cubrir sus gastos (ayuda a domicilio, etc.), pero hay que tener en cuenta que el importe de la renta mensual pueda cubrir también el coste de la residencia, por si llega el momento en que la persona mayor lo necesita.


Hipoteca inversa


Es un préstamo hipotecario dirigido a personas mayores de 65 años o dependientes que tengan una vivienda en propiedad. La persona mayor va recibiendo una renta mensual que genera una deuda con la garantía de la vivienda.



  • Esta operación conlleva importantes gastos iniciales (comisiones de apertura, gastos de notaría, etc.).

  • En el momento de la muerte del propietario, los herederos deben pagar la totalidad de la deuda acumulada sobre la vivienda para poder mantener la propiedad.

  • Si los herederos no pueden hacer frente al pago de la deuda acumulada, no pueden recuperar la propiedad de la vivienda.

  • Los importes percibidos pueden ser insuficientes para pagar una residencia, sobre todo si la contratación es anterior a la necesidad de ir a la residencia.


 


Alquiler de la vivienda para pagar la residencia


Es una buena opción que permite mantener la propiedad de la vivienda. Sin embargo, si se quiere optar por el alquiler, hay que tener en cuenta algunos aspectos importantes:



  • Poner un piso en alquiler muchas veces requiere hacer pequeñas reformas (pintura, revisión de instalaciones para obtener los certificados necesarios, etc.), que conllevan un gasto inicial.

  • Se puede tardar un tiempo en alquilar la vivienda.

  • En caso de impago o de cambio de inquilinos, durante unos meses no se cobra el alquiler.

  • El importe del alquiler no siempre es suficiente para cubrir los gastos de la residencia.


 


Programa Pensium


Es una nueva alternativa que combina la opción de alquiler con la financiación de la cantidad adicional necesaria para cubrir la totalidad del gasto de la residencia.


Desde el momento de la firma del contrato, el beneficiario recibe la cantidad de dinero pactada para pagar su asistencia, a cambio de ceder la gestión del alquiler de la vivienda. Pensium hace las reformas necesarias y gestiona el alquiler.



  • No requiere ningún gasto inicial, ya que tanto los gastos del contrato como las reformas necesarias quedan incorporadas a la financiación del programa.

  • Con los alquileres que se van cobrando, se va amortizando la deuda.

  • Cuando el beneficiario muere, los herederos pueden optar por pagar la deuda pendiente y disponer de la vivienda, o dejar que Pensium continúe cobrando el alquiler hasta amortizar la totalidad de la deuda pendiente. La familia no pierde nunca la propiedad de la vivienda.


Esta alternativa permite que la deuda acumulada sobre la vivienda sea mucho menor que en el caso de la hipoteca inversa, y da a los herederos la opción de amortizarlo de golpe o de continuar amortizándose con los alquileres, manteniendo en todo momento la propiedad de la vivienda.


En cualquier caso, lo más importante es tener en cuenta qué cantidad de recursos puede necesitar la familia, ahora y en el futuro, y valorar el máximo de alternativas posibles para tomar la decisión que mejor se adapte a cada situación.


 


Natalia Bundó


Directora de Marketing


Pensium


www.pensium.es