Català Castellano

Dra. C. Mercè Tabueña
Professora Titular
Universitat de Barcelona


Desde el año 2006 se viene conmemorando el día 15 de junio como el "Día Mundial para la Prevención de los Abusos y Maltrato a las Personas Mayores (MPG)". La Organización Mundial de la Salud (OMS-2002) afirma que es ésta una de las formas de violencia más oculta, la más silenciada, la menos estudiada y, por tanto, la más desconocida, detectada y tratada.


Desconocemos las dimensiones exactas del fenómeno, así como su etiología, ya que responde a situaciones complejas generadas por su carácter multifactorial. Las razones por las que se hacen estas afirmaciones son muy diversas, sin embargo, podemos destacar entre todas ellas la existencia de un entorno de silencio, de ignorancia y la vulnerabilidad que rodea a las personas mayores en situación de sufrir el maltrato. Las personas mayores no suelen comunicar ni tampoco denunciar los maltratos que sufren. Tienen muchos miedos: miedo a perder los afectos familiares o de amistad, miedo a que sus relatos no sean creídos, miedo a ser internados, abandonados o, por el contrario, a ser dados de baja de los centros donde ocupan una plaza, miedo a ser humillados, castigados o a sufrir represalias. Tienen poca o nula confianza en el proceso de notificación: la falta de información de cómo y dónde hacerlo, y escasa capacidad cognitiva para poder expresarse. Entre otros, estos son los aspectos relacionados con la propia víctima, la persona mayor, que nos pueden explicar el silencio y la ocultación real de este problema.
Hay que tener en cuenta, también, el silencio proveniente de los profesionales y de la sociedad en general. En una sociedad como la nuestra, con ocasionales comportamientos que podemos caracterizar de demagógicos, el hecho de silenciar situaciones de maltrato contribuye a mantener y generar modelos de atención que son inadecuados.
Hay resistencias a reconocer el fenómeno, porque hay una negación del problema por parte del entorno. Se suele minimizar la queja de la víctima y se considera que lo que pasa en la familia es una cuestión privada. La ignorancia, el pensar que no interesan los conflictos y que el procedimiento de una denuncia es complejo, largo y con un final desconocido, impiden que las situaciones de abuso y violencia tengan el tratamiento adecuado.


Pero, ¿de qué estamos hablando exactamente? El concepto de maltrato incluye violencia (agresión, el uso de la fuerza), abuso (de poder y de confianza) e incluye situaciones en que una persona mayor sufre las consecuencias de la omisión en la recepción de las ayudas básicas necesarias (comida, vestido…) y la negación de sus derechos (decidir...).
Las diversas formas en que se pueden manifestar los malos tratos se agrupan en tipologías que no se excluyen entre sí. Pueden ser maltratos físicos, psíquicos o emocionales, sexuales, económicos y/o financieros, por negligencia, abandono y vulneración de derechos. El informe "Voces ausentes (OMS-2002)" pone al descubierto que la falta de respeto y la pérdida de la dignidad son las formas más dolorosas de maltrato según las personas mayores que participaron en el estudio internacional.
Todas estas formas pueden tener lugar en diferentes ámbitos, como el familiar y/o domiciliario, el institucional (hospitales, residencias, centros de día y otros), el estructural o social (acoso inmobiliario) y el burocrático/administrativo (falta de servicios y estructuras para tratar este fenómeno con la especificidad que corresponde).


Detectar y denunciar los malos tratos depende de la concienciación, del conocimiento y, también, de la comprensión, tanto colectiva como individual, que se tiene del problema. Son situaciones originadas por el tipo de sociedad en que vivimos y, por lo tanto, las soluciones deben surgir de la implicación del conjunto de la sociedad. Necesitamos una sociedad para todas las edades, que sea inclusiva y que ponga el acento en la participación, la realización, la independencia, el cuidado y la dignidad para todos.


Hacemos un llamamiento para la sensibilización de toda la sociedad, y en especial de los responsables de la Política Social de nuestro país, en pro de las personas mayores que en estos momentos se ven inmersas en situaciones de violencia o abuso, en definitiva de maltrato, y que por motivos muy diversos no pueden hacernos llegar su grito y petición de ayuda.