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Frutas de todo el año


Dependiendo del ciclo reproductivo de algunos frutales o del lugar donde se cultivan, hay unas frutas que podemos encontrarlas todo el año: el limón, el plátano, el aguacate, el kiwi, la piña y el mango. Y se tiene que aprovechar esta gran disponibilidad.


– El limón, el kiwi y el mango son muy ricos en vitamina C, que es imprescindible para mantener en buen estado el sistema inmune.


– El plátano y el aguacate son las dos frutas más ricas en potasio y magnesio. El potasio ayuda a eliminar el sodio y evita la aparición de las rampas musculares, como las nocturnas en las piernas. El magnesio es un mineral que ayuda a regular el tránsito intestinal, interviene en la formación de los huesos y en el buen estado de los nervios y los músculos.


– El aguacate se considera una fruta oleaginosa porque contiene grasas, pero son saludables.


– El kiwi, el plátano, el mango y el aguacate son frutas con un alto contenido en fibra, que es indispensable para tener un buen tránsito intestinal.


 


 


Frutas de primavera


La primavera es la estación del color, de las frutas delicadas que duran pocas semanas.


 


– Poco a poco, se acaban los cítricos invernales (naranjas y mandarinas). Pero podemos compensarlo con los fresones, porque son una de las frutas que contiene más vitamina C. Aparecen a finales del invierno y nos acompañarán durante toda la primavera.


– Se pueden encontrar las primeras ciruelas, pero su mejor momento llegará más adelante. Hay ciruelas rojas, amarillas y claudias. Son una fuente importante de fibra reguladora del tránsito intestinal, también son ricas en potasio y contienen unos pigmentos (los antocianos) que tienen un alto poder antioxidante y antiséptico. Tendremos ciruelas durante esta estación y durante el verano.


– Llegan los nísperos, de los que podremos disfrutar por poco tiempo, de abril a junio. Son especialmente ricos en potasio y provitamina A (indispensable para el mantenimiento de la vista y la piel).


– Después, en mayo, aparecen los primeros albaricoques, que se mantendrán hasta el verano. Como los nísperos, son ricos en potasio y, por su color amarillo y naranja, sabemos que contienen carotenoides, que se convertirán en vitamina A.


– Entre mayo i junio, llegan las cerezas, pero nos acompañarán poco tiempo, hasta mediados del verano. Es destacable el poder antioxidante de los pigmentos rojos de los frutos.


– A finales de primavera, llegan los arándanos, que podremos comprar hasta diciembre. Es un fruto silvestre delicado, su forma es redonda y tiene el tamaño de una aceituna, de color rojo o morado, con un gusto un poco ácido. Es una fruta muy recomendable porque tiene muchas propiedades: es rica en fibra, potasio y vitamina C. Además, por su característico color rojo y morado, tal como pasa con las ciruelas y las cerezas, contiene unos pigmentos antioxidantes (los antocianos) que tienen poder antiséptico y, por ello, previenen las infecciones urinarias.


– A finales de primavera, podemos encontrar en los mercados un avance de las frutas típicas del verano, como el melón, la sandía, las nectarinas y los primeros melocotones, que aún no estarán en su mejor momento.


– Es recomendable aprovechar las frutas típicas de la primavera porque duran poco tiempo y tienen un alto contenido en vitaminas y minerales: fresas y fresones, ciruelas, nísperos, albaricoques, cerezas y arándanos.


 


 


Verduras de todo el año


Actualmente, encontramos casi todas las verduras durante todo el año porque se utilizan técnicas de cultivo, como, por ejemplo, los invernaderos, que lo permiten.


Aún así, siempre es mejor consumir los productos propios de la temporada, porque es cuando están más gustosos.


 


Propiedades de las verduras


Las verduras son unos alimentos de origen vegetal primordiales para la buena alimentación y nutrición de las personas.


– Tienen un alto contenido en agua, por lo que hidratan el organismo y tienen efectos diuréticos.


– Tienen un contenido muy bajo en glúcidos y proteínas y no contienen grasas, por lo que tienen un bajo valor calórico.


– Son la principal fuente de obtención de fibra, a la que debemos otorgar numerosos beneficios para la salud: regula el tránsito intestinal; crea sensación de plenitud y evita que se coma más de la cuenta; capta ciertas sustancias, como el colesterol, y evita su absorción; ralentiza la absorción de azúcares y grasas, y por ello es imprescindible en las dietas de las personas diabéticas y con dislipemias; reduce significativamente la posibilidad de sufrir un cáncer de colon.


– Son una de las principales fuentes de obtención de carotenoides (que el organismo transforma en vitamina A), de vitamina C (que pierde sus propiedades al cocinarla; por esto, debe consumirse verdura cruda en ensaladas) i de folatos (o ácido fólico, que es una de las vitaminas del complejo B que se halla en las verduras de hoja verde e interviene en la formación de componentes de la sangre y el sistema inmune).


– Con relación a los minerales, casi no contienen sodio y, en cambio, son muy ricas en potasio (que ayuda a eliminar el sodio). A las personas hipertensas, les conviene consumir mucha verdura.


– Contienen hierro, que nos cuesta aprovechar. Para ayudar a absorberlo, conviene comer una fruta ácida en el postre.


 


Verduras de primavera


– A principios de esta estación, no es extraño que todavía haga frío. Entonces, aún podemos aprovechar para comer las últimas coles y coliflores hervidas.


– También podemos contar con las alcachofas, las acelgas, las espinacas y los puerros, que, cuando llegue el buen tiempo, desaparecerán.


– Para hacer ensaladas, todavía es época de endibias, pero en primavera llegan la lechuga y los rábanos para ensaladas.


– No tenemos el hábito de comer hinojo, pero podemos ponerlo en las ensaladas. Facilita la digestión y elimina los gases. Lo encontraremos hasta mediados de la estación.


– A finales de invierno, aparecen las primeras habas y los guisantes, que son legumbres frescas, muy ricas en fibra.


– También podemos disfrutar de un producto que habitualmente comemos en conserva: los espárragos frescos.


– Aunque encontremos cebollas y zanahorias durante todo el año, es ahora su mejor momento de recolección. Las zanahorias de primavera y verano pueden comerse crudas porque son muy finas.


– También es el tiempo de la judía tierna, gustosa y suave.