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PERSONAJE DESTACADO


Guillem López Casasnovas


 


Usted nació en Ciutadella de Menorca: ¿mantiene su relación con Menorca? ¿Qué papel juega en su vida? ¿Está de acuerdo con esta frase de una canción de Raimon: «quien pierde los orígenes pierde la identidad»?


 


Nací en Ciutadella y me casé con una mahonesa en la montaña de El Toro (a medio camino entre ambas ciudades). Sé de dónde se detrajo la plusvalía que me permitió estudiar y, en consecuencia, dónde estoy en deuda. Los pies en el Born, pero la cabeza en el mundo. Menorca es mi patria chica; los territorios de habla catalana son parte integrante de mi imaginario político; el mundo es mi referente del bienestar. ¿Cómo se puede ser feliz si se tiene conciencia del sufrimiento y del hambre de muchos países en el mundo?


 


Vivimos en un mundo globalizado donde las diferencias sociales, económicas y culturales parecen cada vez más significativas. La clase media está desapareciendo y crece el número de personas que viven en situación de pobreza. ¿Cómo puede revertirse esta situación?


 


Con cultura, conocimiento, educación. Descubriendo dónde se encuentra realmente el bienestar, eligiendo austeridad, perseverando con lo que uno cree correcto, dando un sentido ético a cuanto se hace, durmiendo con la conciencia tranquila. Por el contrario, ganar perjudicando a otros, enriquecerse explotando a los demás, ganar renta para consumir incesantemente, alcanzar éxitos propios sin reconocimiento social…, todo ello está en las antípodas de lo que puede salvar a la humanidad. Todo lo que he mencionado son daños colaterales de una insensata carrera que no se sabe dónde lleva.


 


En el año 2008 se produjo una crisis económica muy importante, y diez años después todavía se están sufriendo las consecuencias. ¿Estamos abocados a una nueva crisis? El sector inmobiliario se está recuperando: ¿van a reproducirse algunas de las situaciones ya vividas? ¿Debería regularse más el alquiler de pisos?


 


El capitalismo se mueve espasmódicamente. Los más osados ​​dicen que las crisis y las guerras son las que reequilibran la desigualdad, al igual que las epidemias eliminan a los más débiles y, así, recortan las colas de las distribuciones de renta y riqueza. Conviene alejarse de todos estos espasmos: no cambiar los patrones de consumo por unas puntas de mayores ingresos; no gastar con lo que a menudo son ingresos esporádicos. Consumir sin cesar no sirve para construir bienestar. En cualquier caso, entender la economía y el funcionamiento de los mercados para que no nos engañe ninguno de esos economistas ni los mercados nos manden es mi lucha particular.


 


La evolución demográfica de la población actual y las previsiones de futuro indican un crecimiento del número de personas mayores respecto al de personas jóvenes. ¿Cómo deberá sustentarse el sistema público de pensiones, salud y bienestar social?


 


Deberán graduarse las vidas laborales según los años de permanencia en el mercado laboral, teniendo en cuenta el gradiente social de la esperanza de vida; buscar un equilibrio entre las rentas netas de los activos y las de los pensionistas, considerando toda la acción redistributiva pública; flexibilizar la jubilación y el empleo, buscando contenidos de trabajo para los que el señorío es un valor; ofrecer tiempo de voluntariado social y favorecer el altruismo. Todo ello es saludable, y la autorrealización proporciona un sentimiento más fuerte de pertenencia social y, por tanto, de bienestar.


 


¿Está la sociedad preparada para el envejecimiento de la población? Se habla de la importancia de la prevención para favorecer un envejecimiento activo y saludable, pero ¿destinamos los recursos necesarios para hacerlo efectivo?


 


El mejor recurso es uno mismo: cómo nos recoloca socialmente el envejecimiento, cómo nos planteamos la jubilación, cómo se confrontan las diferentes capacitaciones que nos trae la edad… El resto, los recursos financieros públicos, son complementarios y nunca pueden restituir lo que modifica el paso de los años.


 


En 1996, usted fundó el Centro de Investigación en Economía y Salud (CRES-UPF). ¿Podría explicarnos las principales líneas de trabajo de este centro de investigación?


 


Poner la economía como disciplina al servicio de la búsqueda de la salud. Se trata de una intersección compleja que necesita cordura. La ética exige eficiencia económica, que es la garantía contra el despilfarro.


 


Después de doce años de consejero del Banco de España, ¿cómo ha rehecho su agenda?


 


Sigo en la universidad que ayudé a crear desde el momento fundacional. Además, me he incorporado a diversos patronatos sin ánimo de lucro. El más destacable es el de la Sagrada Familia: una gran obra, tangible; una maravilla para muchos y la obra del enamoramiento divino del gran Gaudí. Una obra de cuyo día a día ahora tengo el privilegio de disfrutar y que esperamos finalizar en el año 2026.


 


¿Cómo valora la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia?


 


Es una muestra de insensatez de una política social que no sabe priorizar, que descuida el sentido común, que no sabe planificar en escenarios económicos normalizados y que, finalmente, responde de un modo indiscriminado a coyunturas adversas… Es una frustración colectiva resultante de unas expectativas, primero, hinchadas y, después, reventadas con crueldad hacia los más débiles de nuestra sociedad.


 


¿En qué situación se halla el Sistema de Salud Pública? ¿Qué sinergias entre los sectores público y privado podrían resultar beneficiosas tanto para los usuarios como para el propio sistema?


 


El sistema sanitario público ha sido resiliente a la crisis vivida gracias a sus profesionales, lo mismo que la educación o la universidad. El sector sanitario privado nunca ha sido una alternativa real, ni quiere serlo. En todo caso, se trata de suplementar y complementar, no de sustituir.


 


¿Qué papel juegan las fundaciones en nuestra sociedad del siglo xxi?


 


Hay de todo. Algunas son tapaderas de finalidades corporativas encubiertas más que verdaderamente sociales. Nos interesan aquellas que complementan la acción pública con un mayor grado de connotación social. Estas últimas merecen la protección del mérito de quien da sabiendo lo que ha costado ganar.


 


Por último, podría completar la frase: hacerse mayor es…


 


… un éxito; especialmente si lo valoramos en términos de alternativas.