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En 2050, cerca del 28% de la población europea tendrá 65 años o más. De esta franja de población, el grupo que crecerá más es el de 75 años en adelante. El aumento de la esperanza de vida está asociado a un aumento del porcentaje de personas mayores con el permiso de conducir activo, por lo que se estima que en 2030 uno de cada cuatro conductores en Europa será una persona de 65 años o más.


 


Aunque las personas mayores son, en general, prudentes y expertas al volante y suelen adoptar por sí mismas medidas compensatorias cuando perciben que sus capacidades no están al cien por cien, también es cierto que el hecho de envejecer conlleva un cierto declive de las habilidades físicas, perceptivas y cognitivas asociadas a la conducción. Actualmente, uno de cada cinco muertos en accidente de tráfico en Europa es una persona de 65 años o más, y el riesgo de muerte en accidente de tráfico de las personas de 74 años o más es cuatro veces mayor que el de la media de la población.


 


El envejecimiento global de la población conductora pone sobre la mesa un debate social recurrente sobre si se debería limitar la conducción a partir de una edad determinada, sobre todo cuando se publican casos aislados y esporádicos de personas mayores infractoras que han puesto en riesgo su vida y la de terceras personas.


 


La respuesta es que no, que la edad por sí misma no determina las capacidades y las habilidades psicocognitivas que las personas tenemos para conducir. Ciertamente, el envejecimiento, con más énfasis a partir de los 75 años, conlleva una merma de capacidades psicofísicas. La vista, el oído, la atención, la memoria, la coordinación ojo-mano, la reacción y la anticipación, las funciones ejecutivas que permiten tomar decisiones complejas frente a situaciones inesperadas, y la agilidad física y mental disminuyen como un hecho inherente al proceso del envejecimiento. No obstante, las pérdidas cognitivas, o ciertas enfermedades neurodegenerativas o demencias con afectación directa sobre las capacidades para conducir, pueden producirse a edades mucho más jóvenes, incluso antes de los 60 años.


 


Así pues, hay personas mayores de 75 años perfectamente capaces de conducir con salud y seguridad y, en cambio, también hay adultos de 50 años con claras limitaciones psicofísicas para conducir; y a la inversa. Del mismo modo que hay personas muy bien dotadas para la conducción, jóvenes y en todas las etapas de la vida, y otros que, muy jóvenes, no tienen muchas capacidades y habilidades para conducir.


 


Asimismo, con el aumento de la esperanza de vida y el aumento de la prevalencia de las comorbilidades, hay una cierta praxis en el sector sanitario por la que se prescriben más medicamentos cuanto mayor es la edad. Esta polimedicación, si no se han explicado bien los efectos secundarios a los pacientes receptores, supone también un riesgo de accidente de tráfico entre las personas mayores conductoras, junto con los trastornos del sueño.


 


Lo que debe hacerse, en todo caso, es disponer de las herramientas y los recursos necesarios para prevenir y, si es oportuno, autoevaluar, solos o con nuestros familiares cercanos, nuestras habilidades psicofísicas y tomar las decisiones y las medidas oportunas sobre nuestra movilidad, obrando en consecuencia.


 


La web Salud y Conducción, herramientas para una movilidad activa, segura y saludable (www.saluticonduccio.cat) es un entorno web pionero en Europa, elaborado por el RACC con el apoyo de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), con información, consejos y recursos para una toma de decisión responsable sobre la movilidad y la seguridad vial.


 


Basada en el principio de la responsabilidad activa, la web está estructurada en tres grandes áreas: una dedicada a la persona mayor conductora; otra dedicada a los familiares y a las personas cercanas a la persona mayor conductora; y una tercera dedicada a los profesionales de la salud o del ámbito de la psicología que están en contacto con conductores sénior, ya sea en los centros de atención primaria o en los centros de reconocimiento donde se hace la renovación del permiso de conducir.


 


En el apartado dedicado a los cambios cognitivos y perceptivos, el usuario encontrará explicaciones sobre los principales problemas de la vista y el oído, y también una definición de las habilidades cognitivas asociadas a la conducción, como la atención, la memoria, las habilidades visuoespaciales, las habilidades visuomotoras y las funciones ejecutivas. Este apartado remite al Autotest, que es una batería de ejercicios o juegos en línea de todas estas habilidades perceptivas y cognitivas; una vez finalizado, se muestra el resultado personalizado en función de las habilidades demostradas.


 


Esta herramienta en línea se complementa con información y consejos sobre cómo pueden afectar a la conducción ciertos medicamentos –es bien sabido que los antidepresivos, los ansiolíticos y otros medicamentos pueden producir somnolencia– y sobre la importancia del sueño, del que muestra los principales trastornos y sus desencadenantes, como el consumo de alcohol, entre otros.


 


La web se completa con un apartado dedicado a las familias y otro dedicado a los profesionales. Hay familias, principalmente hijos o hijas de padres o madres de más de 75 años, que están preocupadas por la seguridad vial de sus personas mayores. En este apartado, encontrarán recursos para abordar el tema con asertividad, con respeto y con la proposición de alternativas válidas para garantizar la movilidad de las personas mayores. 


 


El área dedicada a los profesionales de la salud y la movilidad ofrece información válida para guiar el proceso de toma de decisiones sobre la movilidad y la seguridad vial de los pacientes. Es especialmente útil la Guía básica de psicofarmacología para psicólogos y psicólogas en centros de reconocimiento que ha elaborado la sección de psicología del tráfico y de la seguridad del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña y que contiene los conceptos básicos de psicofarmacología que hay que tener en cuenta en las evaluaciones que realizan, así como los listados de medicamentos que pueden hacer que las personas que los toman sean objeto de consideraciones especiales, restricciones y/o denegaciones de renovación del permiso de conducir.


 


Conducir es un derecho y un acto de autonomía y libertad individual, pero la movilidad es, al mismo tiempo, una actividad social que requiere salud psicofísica, seguridad y responsabilidad, tanto del conductor como de su entorno familiar y de salud más cercano. La toma de conciencia sobre las posibles limitaciones o cambios a la hora de moverse, junto con la búsqueda de alternativas, en su caso, es un ejercicio colectivo y que hay que hacer a todas las edades, con un énfasis especial a partir de los 75 años. Si los vehículos tienen que pasar la ITV a partir de un cierto momento, parece razonable pensar que los conductores y las conductoras también tengan que hacerse, de forma voluntaria y responsable, su propia inspección de salud y seguridad.


 


Carme Gibert


Responsable de Programas


Fundación RACC