Català Castellano

1. Recientemente se ha celebrado el III Congreso de la Profesión Médica de Cataluña. ¿Por qué se tenía que celebrar este congreso? ¿Qué es lo que lo justifica?


 


Necesitamos redefinir un nuevo contrato con la sociedad a la que pertenecemos y servimos, una sociedad que ahora tiene nuevas necesidades: aumento de la esperanza de vida y de la cronicidad, pacientes más informados y que quieren ejercer su autonomía, pacientes que expresan sus voluntades de manera anticipada, que manifiestan cómo quieren ser atendidos y de qué manera.


Y todo esto se produce en un contexto de crisis y de limitaciones presupuestarias. Se constata que el modelo de organizaciones asistenciales debe transformarse para adaptarse a estas necesidades, y esto exige liderazgos fuertes y una participación más activa de los clínicos en su gestión. El despliegue imprescindible de las tecnologías diagnósticas y terapéuticas, pero también especialmente de las TIC, las redes, etc., también nos obligan a redefinir cómo los valores del profesionalismo se adaptan y se hacen más presentes, y cómo se incorporan otros nuevos. Tendremos que revisar cómo adecuamos la formación del médico y cómo garantizamos su competencia. Y, finalmente, tendremos que ver si todos estos cambios nos obligan también a modificar y/o actualizar nuestras normas eticodeontològiques.


 


Nos hemos puesto deberes, ineludibles en una profesión como la nuestra en la que la sociedad confía como en ninguna otra. El nuestro ha sido, y seguirá siendo, un debate transparente y honesto. El resultado del Congreso, concretado en la Declaración de Girona, nos legitima desde nuestro lado de la balanza no solo para ejercer la autorregulación, sino para poder exigir a la sociedad y a sus representantes los cambios imprescindibles.


 


2. La atención a las personas mayores representa una parte importante de la actividad que realizan los médicos. ¿Cómo se ve este hecho desde la profesión médica?


 


La sociedad catalana, como el resto de sociedades modernas y avanzadas, está experimentando cambios sociodemográficos profundos. El incremento de la esperanza de vida es, sin duda, un gran éxito colectivo, pero, a la vez, nos plantea el desafío de cómo hacemos frente al envejecimiento progresivo de la población y a las necesidades asistenciales y de atención que se derivan. En este escenario, convergen otros retos, y uno de los más importantes es conseguir el consenso político y social necesarios para mantener la calidad y la equidad de los servicios sanitarios y para garantizar que nuestro sistema sigue siendo un elemento fundamental de justicia y cohesión social, incluso en un contexto como el actual, marcado por la falta de recursos económicos.


 


Por otra parte, los avances constantes en el ámbito de las tecnologías de la comunicación han contribuido de manera primordial a hacer que los ciudadanos estén más informados y dispuestos a participar activamente en las decisiones que afectan a su salud. Estos ciudadanos, desde creencias y sensibilidades diversas, también quieren decidir cómo, por quién, dónde y hasta cuándo quieren ser atendidos, y reclaman que los profesionales los acompañemos en este camino hasta el final.


 


Obviamente, los médicos no somos ajenos a los cambios que afectan al conjunto de la sociedad. De hecho, la profesión también vive inmersa en un proceso de transformación propio que hace prever, entre otras cosas, la necesidad de abordar un importante relevo generacional en los próximos diez años.


 


Nos encontramos, por tanto, ante un escenario lleno de oportunidades para llevar adelante cambios y para innovar, teniendo en cuenta que nos plantean también nuevos dilemas éticos que debemos resolver, como los relacionados con el aumento del número de pacientes con enfermedades crónicas y con la pérdida de autonomía personal consiguiente. Pero también hay otros temas que tienen que ver con el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación y con las nuevas demandas de los ciudadanos.


 


 


3. ¿Qué implican todos estos cambios para los médicos?


 


Teniendo en cuenta lo que he dicho antes, uno de los grandes retos de la profesión es poner a las personas y su entorno familiar y social en el centro de nuestra atención. Esto implica consolidar el trabajo con otros profesionales dentro de equipos multidisciplinares a fin de tener una visión integral de cada persona y de sus necesidades.


 


Es imprescindible que los profesionales velemos, a lo largo de toda nuestra trayectoria, por recibir una formación orientada a la excelencia, no solo científica, sino también en cuanto a habilidades y actitudes. Asimismo, no podemos olvidar que nuestra participación y nuestro liderazgo dentro de las organizaciones sanitarias también son imprescindibles si queremos responder a las necesidades de las personas con calidad y eficiencia.


 


Tendremos que incorporar nuevos valores al ideario del profesionalismo médico. Y, como decía antes, tendremos que escuchar y tener en cuenta más que nunca creencias y sensibilidades diversas, para dar respuesta adecuada a estas preferencias: ¿cómo, cuándo, por quién y hasta cuándo quiero ser atendido?


 


Y, naturalmente, se necesita autoexigencia para mantener la competencia y los conocimientos científicos y clínicos, y poder acreditarlos adecuadamente.


 


4. ¿Los médicos están preparados para hacer frente a las necesidades de salud de las personas mayores?


 


Lo estamos, pero tendremos que hacer cambios, también, para adaptarnos a lo que la realidad social nos reclama y los pacientes demandan. La sociedad está cambiando y nosotros también lo tendremos que hacer, como siempre, pero ahora quizás con un plus de esfuerzo y comprensión, porque la profundidad de los cambios de los que hablamos no se habían producido a lo largo de la historia.


 


5. La atención centrada en el paciente incluye tener en cuenta no solo sus necesidades, sino también sus preferencias. Pone esto en dificultades la relación médico-paciente. ¿Los "nuevos pacientes" requieren también "médicos diferentes"?


 


Obviamente. Mejores. Los médicos catalanes ya sobresalían en ello, pero no solo lo tendrán que hacer los médicos de familia, internistas, geriatras o paliativistas. Es un proceso de cambio que engloba a toda la profesión. Los aspectos bioéticos vuelven a estar a la cabeza, y también la necesidad de formación y actualización. No lo debemos ver como un problema, sino como un reto que nos debe hacer más cercanos a los pacientes y más resolutivos ante sus necesidades, es decir, tiene que afianzar la confianza que depositan en nosotros.


 


Quiero recordar que la nuestra es la profesión que cuenta con el índice de confianza mayor por parte de los ciudadanos. Esto tiene mucho que ver con los valores, con liderazgo y con la capacidad de estar cerca de sus inquietudes y problemas.


 


6. Hay quien piensa que la irrupción de las nuevas tecnologías, siendo importante y quizás inevitable, está deshumanizando la atención médica. ¿Se puede encontrar un punto de equilibrio? ¿En qué nos pueden ayudar las nuevas tecnologías?


 


Las tecnologías no son ni deben ser un problema, al contrario, como ya se está demostrando. Deben ser nuestras aliadas para mejorar nuestra atención. No solo para interaccionar más y mejor entre los profesionales como herramienta de diagnóstico y comunicación, sino también entre estos y los pacientes. Su buena aplicabilidad nos será de gran ayuda.


 


7. En relación con los servicios para las personas mayores en Cataluña, ¿qué aspectos destacaría?


 


Destacaría los servicios derivados de un trabajo multidisciplinar y transversal que ponga a las personas y su entorno en el centro de las actuaciones de los profesionales y de las organizaciones sanitarias y sociales. El reto es conseguir que la atención y los servicios a las personas mayores emane de un paso previo: las actuaciones deben tener un marco de referencia global, que tenga en cuenta la autonomía de las personas, el aumento de la esperanza de vida libre de discapacidad. Y hay que dar respuesta adecuada y digna en función de las pérdidas de esta autonomía, respetando también creencias y expectativas personales. Y, sobre todo, dotando económicamente de manera justa la financiación de estos servicios


 


8. ¿Hacia dónde cree que se deben orientar estos servicios? ¿Qué campo cree que debe desarrollarse más en el futuro inmediato?


 


Siguiendo el argumentario anterior, la prioridad debería centrarse en la profundización del trabajo multidisciplinar, con servicios que trabajen de manera coordinada, bajo un liderazgo claro. Que los médicos y los profesionales de atención primaria se empoderen de verdad en los ámbitos de gestión integral sería un paso muy importante. Y para ello no hay muchos recursos adicionales, pero sí voluntad de los responsables políticos y los gestores y una actitud decidida por parte de los profesionales.