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La accesibilidad universal en las ciudades del futuro.


Imprescindible para la no discriminación de las personas mayores y/o con movilidad reducida.


 


En nuestro entorno próximo se están produciendo cambios sociales y demográficos que amenazan y ponen en cuestión derechos de grupos de población y que afectan, entre otras, a las personas mayores y/o a las personas con movilidad reducida.


 


En el proceso de avance de nuestro mundo hacia una sociedad urbanizada (el 81,7% de la población española vivirá en ciudades en el 2030) y globalizada, percibimos que las denominaciones con que caracterizamos a nuestras ciudades han pasado de referirse, por ejemplo, a su origen (antigua, medieval, moderna) o a su actividad principal (Industrial, comercial o de ocio), a remitir a conceptos más abstractos relacionados con los usos y las formas como sus ciudadanos se relacionan entre sí y con sus espacios públicos y privados.


 


Oímos hablar frecuentemente de que las ciudades del futuro deben ser inclusivas, saludables, eficientes, sostenibles..., incluso inteligentes; pero, sin embargo, en todos estos discursos parecen caer en el olvido una diversidad de ciudadanos que, en las ciudades, también viven, transitan y se relacionan con ellas. No se contempla que colectivos como el de las personas mayores o el de personas con movilidad reducida requieren ser tenidos en cuenta en la concepción de la ciudad por sus necesidades de accesibilidad y movilidad.


 


Estas necesidades, que no son nuevas sino que se han visibilizado por el esfuerzo de estos colectivos, deben incorporarse a cualquier concepción de futuro que se formule sobre nuestras urbes. También se debe contemplar que el acceso universal a los distintos entornos, productos y servicios, produce beneficios no solo a estos colectivos sino a toda la sociedad, ya que en el entorno urbano se pueden alcanzar otros beneficios complementarios, como por ejemplo los siguientes:  


 


-Incremento de la vida urbana, participación y relaciones.


-Disminución de costes de atención a personas dependientes.


-Incremento de la actividad comercial y, por tanto, del empleo.


-Mejora en la ordenación del espacio peatonal y pacificación del tránsito.


-Mejora de la seguridad vial y menor accidentalidad de las personas mayores.


 


Los beneficios de la Accesibilidad en la planificación y el desarrollo urbano, están siendo objeto de creciente atención en los ámbitos de la investigación urbana y de las políticas de las administraciones publicas.


 


En este sentido la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2006, ha logrado que 153 países se hayan comprometido a incorporar en su legislación, las medidas que el artículo 9 establece sobre condiciones de Accesibilidad, que dice textualmente:


 


            "Estas medidas, que incluirán la identificación y eliminación de obstáculos y barreras de acceso, se aplicarán, entre otras cosas, a:


            a. Los edificios, las vías públicas, el transporte y otras instalaciones exteriores e interiores como escuelas, viviendas, instalaciones médicas y lugares de trabajo;


            b. Los servicios de información, comunicaciones y de otro tipo, incluidos los servicios electrónicos y de emergencia."


 


Por otro lado. la Organización Mundial de la Salud ha propuesto en 2006 un proyecto denominado Ciudades Amigables para Personas Mayores, que ayude a las ciudades a prepararse para las dos tendencia demográficas mundiales: el envejecimiento y la urbanización creciente. El proyecto contempla ocho ámbitos de la vida urbana que influyen en la salud y la calidad de vida de las personas mayores y en los que la accesibilidad juega un papel primordial como garante de la participación de este colectivo.


 


En el seno de la Conferencia "Hacia un envejecimiento activo en casa", celebrada en Barcelona en octubre de 2012, se formuló la llamada "Declaración de Barcelona sobre el Envejecimiento Activo en casa", en la que se recoge, entre otras propuestas, la participación de las personas mayores en las estrategias y programas de renovación urbana, poniendo en valor sus perspectivas y opiniones para la toma de decisiones, sobre todo en el ámbito del planeamiento urbano, para que se aborde el cambio demográfico y se creen espacios inclusivos intergeneracionales en los que la accesibilidad sea un elemento imprescindible e integrador.


 


 


En nuestro país se ha aprobado recientemente la Orden Ministerial IV561/2010 de 1 de febrero por la que se desarrolla el documento técnico de condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados, que entre otros objetivos busca implantar la accesibilidad universal de forma ordenada en el diseño y la gestión urbana.


Cabe destacar por su carácter innovador el concepto del Itinerario Peatonal Accesible (IPA) que aparece como elemento integrador y estructurador de la Accesibilidad en el medio urbano.


Así concebido, el IPA es un elemento básico de la cadena de accesibilidad, que conecta los diferentes espacios y servicios de la ciudad de forma continua y segura, posibilitando que todas las personas puedan acceder a ellos independientemente de sus características personales. 


 


Estos ejemplos nos permiten confirmar que la tendencia general es que en los procesos de planificación, desarrollo y gestión de las ciudades del futuro se contemplen las necesidades de todas las personas, independientemente de su edad, condición o circunstancia, con criterio de no discriminación, para lo cual la implantación de la accesibilidad universal es una herramienta imprescindible.


 


 Mariano Calle Cebrecos. Arquitecto.


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