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Usted es presidenta del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña. ¿Qué papel juegan los dietistas-nutricionistas en el sistema sanitario o social en Cataluña?


El dietista-nutricionista es un profesional con titulación universitaria, especializado en la alimentación de las personas para el cuidado de su salud (acción preventiva) y para contribuir al tratamiento de las enfermedades mediante de las dietas adecuadas.


Somos una profesión comprometida con la salud pública, cumplimos una función esencial en la atención primaria para prevenir enfermedades de la población y para evitar muchos de los costes para la Administración pública que de ellas se derivan.


 


¿Y en la atención a las personas mayores?


Actualmente, nuestro país es el más envejecido de Europa, y las previsiones para los próximos años nos dicen que lo será también del mundo, superando al Japón. Por esta razón, la prioridad ha de ser la planificación de políticas sanitarias adecuadas que respondan al creciente envejecimiento y que ayuden a mejorar la sostenibilidad del sistema sanitario de nuestro entorno.


Es necesario y urgente incorporar a los dietistas-nutricionistas en el ámbito de la atención primaria, con el fin de reducir importantes gastos sanitarios en medicamentos y en estancias e ingresos hospitalarios. Disponemos de datos muy relevantes que avalan esta afirmación. Pero no es tan solo la desnutrición, sino que la obesidad también contribuye a varias enfermedades asociadas como son la hipertensión, la diabetes y la dislipidemia. Tres enfermedades que son responsables de los principales gastos sanitarios en fármacos en Cataluña; enfermedades que, mediante un abordaje dietético-nutricional, se pueden prevenir y tratar.


 


¿Cuáles son los principales problemas que afectan a las personas mayores desde el punto de vista nutricional?


La desnutrición es un problema generalizado en todos los niveles de la atención sanitaria, desde la atención primaria a la especializada y con una gran incidencia en los centros de atención geriátrica, que afecta a la gente mayor y a los enfermos crónicos.


No obstante, en la actualidad, también existe un alto porcentaje de personas mayores que padecen malnutrición, tanto por desnutrición como por obesidad. Todo ello se suma a los problemas de sarcopenia y fragilidad, que, con una alimentación saludable, pueden prevenirse y mejorarse.


 


¿Cómo comen las personas mayores en Cataluña? ¿Siguen un patrón de alimentación mediterránea?


Puede decirse que, si bien la adherencia de este patrón de dieta mediterránea se va alejando cada vez más de la población más joven, la gente mayor todavía lo sigue. Los últimos datos de la encuesta ESCA 2017 muestran que el 73,9% de las personas de 65 a 74 años y el 71,9% de las mayores de 65 años siguen una dieta mediterránea, mientras que la población de 15 a 44 años la sigue en un 53,7%.


 


¿Qué importancia tiene la alimentación para la salud de las personas mayores? ¿Y para alcanzar un envejecimiento saludable?


Lograr un envejecimiento saludable depende de muchos factores: algunos de ellos no podemos cambiarlos, como la genética heredada de nuestros padres, la edad o el sexo, pero gran parte de la forma como nos hacemos mayores depende de las decisiones que tomamos cada día. Algunas decisiones que pueden ayudarnos a gozar de una mejor salud y calidad de vida a medida que vamos cumpliendo años son, por ejemplo, ser físicamente activos, reducir las actividades sedentarias, no fumar y alimentarnos adecuadamente y de modo frugal. Estos pequeños cambios mantenidos en el tiempo tienen grandes efectos sobre la salud.


 


La desnutrición es uno de los problemas que pueden sufrir las personas mayores, sobre todo aquellas que sufren enfermedades agudas o crónicas. ¿Qué importancia tiene en la práctica clínica diaria?


Uno de cada cuatro ingresos hospitalarios presenta desnutrición. La desnutrición hace aumentar la tasa de reingresos prematuros, dado que se trata de pacientes proclives a las infecciones y a una mayor morbilidad. La duración de la estancia en el hospital de los pacientes desnutridos es el doble que la de un paciente normal, y su recuperación se retrasa un 50% más.


Hallamos otros datos interesantes en el estudio PREDYCES (Prevalencia de la desnutrición hospitalaria y costes asociados en España), según el cual el coste en personas mayores con desnutrición se duplica: alcanza los 12.000 euros, frente a los 6.408 euros de una persona sin este problema.


Como he dicho anteriormente, la desnutrición es un problema generalizado en todos los niveles de la atención sanitaria. En este sentido, hago mía la afirmación de Arvid Wretlind, padre de la nutrición clínica, que dice: «La desnutrición en los pueblos del tercer mundo es un indicador de pobreza. La desnutrición en los hospitales es un signo de ignorancia». Por lo tanto, la Administración tiene el deber de darse cuenta del papel clave que jugamos los dietistas-nutricionistas.


 


¿Aparte de la desnutrición, destacaría otros problemas de malnutrición que afecten a las personas mayores?


Hoy en día, la malnutrición, tanto por defecto como por exceso, es el gran problema. Uno de cada dos españoles padece exceso de peso. El exceso de peso asociado al envejecimiento se convierte en un grave problema a efectos sociales, políticos y económicos. Lo más importante es que se asocia a una reducción de la calidad de vida, un mayor grado de dependencia y un aumento de la mortalidad y las enfermedades crónicas relacionadas con la obesidad. Por ello, es prioritario que se desarrollen estrategias preventivas, efectivas y eficientes que afronten el problema del envejecimiento y sus efectos, y que aseguren una mejor calidad de vida a este grupo de edad, para ayudar a mejorar la sostenibilidad del sistema sanitario de nuestro entorno.


 


¿Qué propuestas hace el Co


Usted es presidenta del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de Cataluña. ¿Qué papel juegan los dietistas-nutricionistas en el sistema sanitario o social en Cataluña?


El dietista-nutricionista es un profesional con titulación universitaria, especializado en la alimentación de las personas para el cuidado de su salud (acción preventiva) y para contribuir al tratamiento de las enfermedades mediante de las dietas adecuadas.


Somos una profesión comprometida con la salud pública, cumplimos una función esencial en la atención primaria para prevenir enfermedades de la población y para evitar muchos de los costes para la Administración pública que de ellas se derivan.


 


¿Y en la atención a las personas mayores?


Actualmente, nuestro país es el más envejecido de Europa, y las previsiones para los próximos años nos dicen que lo será también del mundo, superando al Japón. Por esta razón, la prioridad ha de ser la planificación de políticas sanitarias adecuadas que respondan al creciente envejecimiento y que ayuden a mejorar la sostenibilidad del sistema sanitario de nuestro entorno.


Es necesario y urgente incorporar a los dietistas-nutricionistas en el ámbito de la atención primaria, con el fin de reducir importantes gastos sanitarios en medicamentos y en estancias e ingresos hospitalarios. Disponemos de datos muy relevantes que avalan esta afirmación. Pero no es tan solo la desnutrición, sino que la obesidad también contribuye a varias enfermedades asociadas como son la hipertensión, la diabetes y la dislipidemia. Tres enfermedades que son responsables de los principales gastos sanitarios en fármacos en Cataluña; enfermedades que, mediante un abordaje dietético-nutricional, se pueden prevenir y tratar.


 


¿Cuáles son los principales problemas que afectan a las personas mayores desde el punto de vista nutricional?


La desnutrición es un problema generalizado en todos los niveles de la atención sanitaria, desde la atención primaria a la especializada y con una gran incidencia en los centros de atención geriátrica, que afecta a la gente mayor y a los enfermos crónicos.


No obstante, en la actualidad, también existe un alto porcentaje de personas mayores que padecen malnutrición, tanto por desnutrición como por obesidad. Todo ello se suma a los problemas de sarcopenia y fragilidad, que, con una alimentación saludable, pueden prevenirse y mejorarse.


 


¿Cómo comen las personas mayores en Cataluña? ¿Siguen un patrón de alimentación mediterránea?


Puede decirse que, si bien la adherencia de este patrón de dieta mediterránea se va alejando cada vez más de la población más joven, la gente mayor todavía lo sigue. Los últimos datos de la encuesta ESCA 2017 muestran que el 73,9% de las personas de 65 a 74 años y el 71,9% de las mayores de 65 años siguen una dieta mediterránea, mientras que la población de 15 a 44 años la sigue en un 53,7%.


 


¿Qué importancia tiene la alimentación para la salud de las personas mayores? ¿Y para alcanzar un envejecimiento saludable?


Lograr un envejecimiento saludable depende de muchos factores: algunos de ellos no podemos cambiarlos, como la genética heredada de nuestros padres, la edad o el sexo, pero gran parte de la forma como nos hacemos mayores depende de las decisiones que tomamos cada día. Algunas decisiones que pueden ayudarnos a gozar de una mejor salud y calidad de vida a medida que vamos cumpliendo años son, por ejemplo, ser físicamente activos, reducir las actividades sedentarias, no fumar y alimentarnos adecuadamente y de modo frugal. Estos pequeños cambios mantenidos en el tiempo tienen grandes efectos sobre la salud.


 


La desnutrición es uno de los problemas que pueden sufrir las personas mayores, sobre todo aquellas que sufren enfermedades agudas o crónicas. ¿Qué importancia tiene en la práctica clínica diaria?


Uno de cada cuatro ingresos hospitalarios presenta desnutrición. La desnutrición hace aumentar la tasa de reingresos prematuros, dado que se trata de pacientes proclives a las infecciones y a una mayor morbilidad. La duración de la estancia en el hospital de los pacientes desnutridos es el doble que la de un paciente normal, y su recuperación se retrasa un 50% más.


Hallamos otros datos interesantes en el estudio PREDYCES (Prevalencia de la desnutrición hospitalaria y costes asociados en España), según el cual el coste en personas mayores con desnutrición se duplica: alcanza los 12.000 euros, frente a los 6.408 euros de una persona sin este problema.


Como he dicho anteriormente, la desnutrición es un problema generalizado en todos los niveles de la atención sanitaria. En este sentido, hago mía la afirmación de Arvid Wretlind, padre de la nutrición clínica, que dice: «La desnutrición en los pueblos del tercer mundo es un indicador de pobreza. La desnutrición en los hospitales es un signo de ignorancia». Por lo tanto, la Administración tiene el deber de darse cuenta del papel clave que jugamos los dietistas-nutricionistas.


 


¿Aparte de la desnutrición, destacaría otros problemas de malnutrición que afecten a las personas mayores?


Hoy en día, la malnutrición, tanto por defecto como por exceso, es el gran problema. Uno de cada dos españoles padece exceso de peso. El exceso de peso asociado al envejecimiento se convierte en un grave problema a efectos sociales, políticos y económicos. Lo más importante es que se asocia a una reducción de la calidad de vida, un mayor grado de dependencia y un aumento de la mortalidad y las enfermedades crónicas relacionadas con la obesidad. Por ello, es prioritario que se desarrollen estrategias preventivas, efectivas y eficientes que afronten el problema del envejecimiento y sus efectos, y que aseguren una mejor calidad de vida a este grupo de edad, para ayudar a mejorar la sostenibilidad del sistema sanitario de nuestro entorno.


 


¿Qué propuestas hace el Colegio para mejorar la atención nutricional de las personas mayores?


La incorporación de los dietistas-nutricionistas al ámbito sanitario, tanto en la atención primaria como a escala hospitalaria, es la mejor inversión en salud.


Varios estudios internacionales y nacionales avalan que la incorporación de los dietistas-nutricionistas a la atención primaria ahorra sustanciales costes en medicamentos, visitas médicas e ingresos hospitalarios. En Nueva Zelanda, por cada dólar invertido en tratamiento dietético se produce un ahorro de 6,40 dólares en medicamentos y en atención hospitalaria. En pacientes con hipercolesterolemia se ha demostrado que por cada dólar invertido se produce un ahorro de cinco dólares en estatinas y otras intervenciones. En un estudio realizado en 2012, la Asociación Holandesa de Dietistas afirma que cada euro invertido en un tratamiento dietético supone un ahorro de hasta cuatro euros en otros costos de salud.


A escala nacional, tenemos el ejemplo del estudio PREDIMED (Prevención con dieta mediterránea), que ha sido un referente en el ámbito mundial y del cual tengo la suerte de formar parte. Los participantes que siguieron una dieta mediterránea redujeron un 30% la probabilidad de tener un infarto o un accidente AVC o de morir por causas cardiovasculares. La intervención nutricional la han efectuado dietistas-nutricionistas y ha demostrado que nunca es tarde para realizar los cambios alimentarios.


Por todo ello, los dietistas-nutricionistas somos una inversión en salud.


 


legio para mejorar la atención nutricional de las personas mayores?


La incorporación de los dietistas-nutricionistas al ámbito sanitario, tanto en la atención primaria como a escala hospitalaria, es la mejor inversión en salud.


Varios estudios internacionales y nacionales avalan que la incorporación de los dietistas-nutricionistas a la atención primaria ahorra sustanciales costes en medicamentos, visitas médicas e ingresos hospitalarios. En Nueva Zelanda, por cada dólar invertido en tratamiento dietético se produce un ahorro de 6,40 dólares en medicamentos y en atención hospitalaria. En pacientes con hipercolesterolemia se ha demostrado que por cada dólar invertido se produce un ahorro de cinco dólares en estatinas y otras intervenciones. En un estudio realizado en 2012, la Asociación Holandesa de Dietistas afirma que cada euro invertido en un tratamiento dietético supone un ahorro de hasta cuatro euros en otros costos de salud.


A escala nacional, tenemos el ejemplo del estudio PREDIMED (Prevención con dieta mediterránea), que ha sido un referente en el ámbito mundial y del cual tengo la suerte de formar parte. Los participantes que siguieron una dieta mediterránea redujeron un 30% la probabilidad de tener un infarto o un accidente AVC o de morir por causas cardiovasculares. La intervención nutricional la han efectuado dietistas-nutricionistas y ha demostrado que nunca es tarde para realizar los cambios alimentarios.


Por todo ello, los dietistas-nutricionistas somos una inversión en salud.